Paraguay mostró cierta moderación en sus cifras inflacionarias a finales de 2024, con una tendencia descendente que llevó el indicador de 7,5% en septiembre a 5,3% en diciembre. Sin embargo, incluso en su nivel más bajo, el país mantuvo tasas de inflación superiores a las de la mayoría de sus vecinos regionales.
Durante el primer semestre de 2025, la inflación alimentaria paraguaya persistió por encima del promedio latinoamericano. En febrero, el índice subió a 4,9% y en marzo alcanzó 6,4%, lo que generó preocupación en el sector económico. En abril, la inflación se situó nuevamente en 4,9%, mientras que en mayo descendió levemente a 4,3%, manteniéndose en niveles relativamente altos dentro del contexto regional.
Expertos locales señalan que la inflación alimentaria en Paraguay responde a múltiples factores, incluyendo la presión de los costos internacionales, problemas de logística y la demanda sostenida de productos básicos. Además, la dependencia de las importaciones de ciertos alimentos esenciales sigue afectando los precios internos.
A pesar de las medidas del Banco Central para controlar la inflación general, los alimentos continúan mostrando resistencia a la baja, afectando de forma directa a los sectores más vulnerables de la población.
Las autoridades siguen monitoreando la situación y anticipan que el indicador podría mantenerse por encima del promedio regional durante los próximos meses.

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