El francés Morgan Segui, un amante de las aventuras extremas, vivió una experiencia que lo cambió para siempre. Tras caer por un acantilado en el monte Manucoco, en Timor Oriental, permaneció cinco días atrapado en la selva. Herido y deshidratado, su salvación llegó gracias a un grupo de cabras salvajes.
Segui había llegado a Timor en busca de nuevas experiencias. Decidió ascender el monte sagrado Manucoco, pero su imprudencia al ignorar las advertencias locales lo llevó al borde de la muerte. Durante el descenso, quedó atrapado en un cañón. En un intento por escalar y escapar, cayó desde 40 metros de altura, sufriendo fracturas en el brazo y los dedos, además de una grave lesión en el cuero cabelludo.
Durante días, luchó contra la desesperación, aferrándose a su instinto de supervivencia. El tercer día, escuchó ruidos que lo asustaron, pero al observar, descubrió que eran cabras. Estos animales le mostraron un camino seguro que finalmente lo llevó a un campo de piñas.
Allí, un agricultor llamado Moisés lo encontró y lo asistió. Moisés, quien estaba en pleno funeral de su hija, detuvo todo para cuidar a Segui y asegurarse de que sobreviviera.
El incidente transformó la perspectiva de Segui. “Me enseñaron el valor de la comunidad y la importancia de ayudar a los demás”, reflexionó. Ahora dedica su vida a apoyar proyectos de agua potable en Ataúro, como muestra de gratitud por la ayuda recibida.

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