Una misión científica francesa localizó más de 2.000 bidones con residuos nucleares sumergidos a 4.000 metros de profundidad y a unos 600 kilómetros de la costa de Galicia. Este hallazgo representa solo una fracción del total estimado: más de 200.000 barriles arrojados por países europeos entre 1940 y 1980 en un área de 10.000 kilómetros cuadrados.
El equipo, dirigido por el Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) de Francia, desarrolla la campaña Nodssum para cartografiar y estudiar los impactos de estos residuos. Utilizan el robot submarino UlyX, equipado con sonar, para detectar y analizar los barriles en el fondo oceánico.
Javier Escartín, geólogo marino y coordinador de la expedición, confirmó que hasta ahora no se detectaron niveles alarmantes de radiactividad en el ambiente. Sin embargo, la incertidumbre sobre el contenido exacto de los barriles persiste. Se presume que contienen residuos de baja y media actividad, como materiales de laboratorio y desechos industriales relacionados con la energía nuclear civil.
El proyecto incluye la colaboración del Instituto Francés de Investigación para la Explotación del Mar y la Agencia Francesa de Seguridad Nuclear. El estudio busca comprender las consecuencias ambientales de estas prácticas que fueron legales hasta finales del siglo XX.

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